Alicia está en el paro, muchas son las deudas y poco el dinero que llega a casa. Prioriza la alimentación de su hijo a la maldita hipoteca, es una gran madre. La suerte nunca ha estado de su parte, quedó viuda muy joven, justo cuando el crío nació, y desde entonces, ha luchado contra viento y marea para darle la mejor vida que estuviera en sus humildes manos. Pero hasta aquí ha llegado, Alicia se ha derrumbado, Ya no hay solución ni salida a esas deudas que la han ido asfixiando poco a poco... hasta hoy. El fin ha llegado.Se dirige a la cocina, coge una copa y se sirve un poco de vino tinto; se da un último capricho. Bebe, bebe y bebe, pero las ansiedades no desaparecen. Por su mente circulan millones de preguntas sin respuestas: "¿dónde viviremos ahora?", "¿qué comeremos?", "¿saldremos algún día de ésta?" y lo más triste es que no tiene a nadie que se la spueda responder.
Y mientras Alicia sigue inmersa en encontrar salida de ese pozo sin fondo en el que están, sigue tomando vino. Bebe hasta que tal es la presión a la que se encuentra sometida, que cae rendida por el sueño encima de la mesa, Alicia está spla, abandonada a su suerte.
La lucha por la supervivencia con la que había lidiado durante años concluye con una catastrófica y dramática derrota para ella.
Nadie la puede ayudar. Dejemos que el destino la acoja en su compasión... O no...
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