lunes, 7 de julio de 2014

Clara.

Verde, lo único que ve desde hace una semana. Es verano y luce el sol, Clara ha preferido no escoger la costa este mes de agosto, el aire de la montaña es mas tranquilo y sereno.

Allí está, en una pequeña casita sola. Después de un mal año, ha escogido algo donde ella sale beneficiada por una vez. Ha cogido su pequeño coche rojo y se ha dirigido a uno de los pueblos más pequeños y escondidos, sus amigos y familiares no saben donde está sólo saben el día de su regreso. Se ha instalado en una vivienda muy acogedora, sin comunicación apenas, si Internet y lo más importante... sin nadie que conozco.

Por las mañanas, disfruta de un buen café mientras el sol acaricia sus piernas en el jardín y ve el trigo crecer. Adora coger su bicicleta y dar largos paseos. Por las tardes se pone guapa, luce aquel vestido rojo que le sienta tan bien y pasea por las calles de piedra. Por la noche disfruta de ese buen libro con esa dedicatoria tan especial en la contraportada... quizás no ha sido tan buena idea llevarlo con ella. Cuando acaba, descansa. Descansa todo lo que no ha podido descansar durante el año.

Lleva así 7 días y aún le quedan 20 más. está encantada, la ciudad la oprimía, tantos problemas, tanto pensar en si podría herir a alguien con cualquiera de sus actos... cuando con ella no han tenido ningún reparo.
Alejarse, la única manera que ha encontrado de estar con la verdadera Clara. ser ella la que decida qué hacer cada día y no depender de nadie.

Le esperan largos días pero os aseguro que la Clara que regresará será más adulta, más madura y se querrá más que nuca.

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